Hechos de los Apóstoles 6,4 "Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra"
Testimonios de Profesionistas
El pasado viernes 25 de abril, un pequeño grupo de fervorosas fans de Jesucristo tuvimos la alegría de asistir al tan esperado concierto de un gran intérprete de Jesús: Martín Valverde; pero no solo estuvimos nosotras, fue una gran sorpresa compartir esta experiencia con más miembros Verbum Dei, al encontrarnos ahí a Sagrario y a Zoila, poco después saber que los misioneros también asistirían al concierto y más aún estar todos juntos como fraternidad Verbum Dei sentados en las primeras butacas del teatro, con un cupo para más de mil quinientas personas. Desde antes de iniciar el concierto, al hacer la fila para entrar, ya se veían llegar creyentes de toda índole, desde jóvenes hasta un sin número de monjas, sacerdotes, señoras y no faltó la que nos compartió su testimonio de fe, del cual le estamos agradecidas. Entrando al lugar, abrió la gala una talentosa intérprete de nombre Buby o mejor dicho María Esther, que inmediatamente nos introdujo al Espíritu con sus interpretaciones. Siguiendo al evento, la participación de un par de psicoterapeutas con gran experiencia en la materia, que con un ejercicio espiritual nos encaminaron a saborear el amor que Dios nos tiene y del cual nunca debemos dudar. Después de un descanso continuamos con la charla de Eugenio Lira Rugarcía vocero del arzobispado de Puebla; nos compartió lo que recientemente vivió en Roma, es decir, la carta expedida por Benedicto XVI con motivo del 3er aniversario del fallecimiento de Juan Pablo II, donde nos ilustran a detalle el gran amor con el que él se movía, hasta el último momento cuando millares de personas, de todas religiones se congregaron en torno a su sepelio, con un gran Espíritu de hermandad y amor. Hoy en día nos hace pensar que la semilla que murió, como Cristo, ya está fructificando, es decir, ¡está resucitada! Y como J.P. dijo “me voy pero no me voy”, él como Cristo, sigue siendo un evangelio viviente. Posteriormente, nos hicimos uno solo con Cristo al compartir la Eucaristía en la misa, llevada a cabo por el singular y muy agradable padre Delfino de la Parroquia de Ocotlán, quien sigue glorificando a Cristo con misas de sanación que nos contagian de fe. Y por último, la participación del carismático intérprete musical de Cristo, Martín Valverde, que no solo nos deleitó con su música, sino con sus reflexiones, ya que es un gran amante de la palabra de Dios, a las cuales hay que tener el oído muy atento para que no se te escape alguna. En pocas palabras todo fue perfecto, felicidades a la Asociación Juvenil Juan Pablo II. Testimonio de Judith, Miroslava y Dulce.
Al revisar mi vida, me doy cuenta de que la presencia de Dios y su amor, son una característica constante, y desafortunadamente esos múltiples encuentros no habían sido valorados como tal y por lo tanto no habían tenido trascendencia en mi vida hasta que así lo reconocí. Mi vida para mi y para muchos había transcurrido con tranquilidad y normalidad, iba de acuerdo a los estándares que se me habían inculcado, los valores, la forma de realizarse como persona y los proyectos ya estaban más que en movimiento. Todo esto gracias a mis padres que siempre estuvieron preocupados por transmitir amor, cosas materiales, educación y una que otra llamada de atención cuando las cosas no marchaban del todo bien. ¿Qué más me podía faltar para ser una persona “exitosa, satisfecha y realizada en el camino del bien? Absolutamente nada me faltó, pero nada era, lo que comencé a sentir dentro de mi, aún cuando formaba parte de un grupo de Misiones en la prepa, aún cuando ahí las cuestiones más importantes de mi madurez como persona y de madurez en la fe se cimentaron y comenzaron dar fruto, aún con el grupo de amigos que eran sinceros y se podía compartir sanamente, aún con la infinidad de personas que transformaron mi vida e hicieron que tomara conciencia de la realidad del otro, con todo eso me sentía solo, aún cuando en mi razón sabia del amor de Dios, sabia de su presencia y es más hasta hablaba de Él, aún con todo eso sentía que algo faltaba, pero no lo demostraba, me guardaba mi soledad, mis conflictos, esa soledad comenzó a volverse en angustia, después en ansiedad, después en un miedo a interiorizar y a buscar dentro de mi, por que me daba cuenta que ahí era donde había reclamo, en mi interior era donde se me mostraba que cosas debía cambiar, pero prefería evadir. Ante todo eso sumado a los cambios de estabilidad emocional, al término de mi carrera, el buscar empleo y darme cuenta que no todo es como lo esperas, sufrir decepciones amorosas, buscar donde no hay nada, comencé a tener síntomas de depresión y lo peor de todo trataba de seguir viviendo normal sin que nadie se diera cuenta, eso me llevo a vivir una máscara muy grande en la que comencé a vivir las cosas a mi modo, ser permisionista en todo sentido, comenzar a adoptar ideas como “todo mundo lo hace” “No pasa nada”, todo “lo que viví antes es parte de una etapa”. Comencé a llenar ese vació de muchas cosas, amistades, compañías, aventuras, actividades. Pero a quien podía engañar, dentro de mi sentía ese cuestionamiento a lo que hacia y como vivía, por que mientras más buscaba fuera, más vació me sentía, nada me hacia pleno, hasta llegue a pensar que lo que me faltaba era en verdad tener y encontrar el amor de mi vida la pareja ideal, y confundía amor real con muestras de afecto físico, las amistades las dañe, en el nombre de un amor permitía el engaño, la mentira, pero dentro de mi me cuestionaba y me hacia mucho ruido como estaba actuando, borracheras, diversión, desveladas, salidas sin sentido, buscar las aventuras, la adrenalina, mantenerte ocupado, ser libre y vivir tu juventud, pero dentro de mi me seguía cuestionando el verdadero fin y sentido de mi vida, y desafortunadamente no lo definía, por que era una simple cuestión que salía a flote cuando no me mantenía ocupado, y echaba un vistazo a como había sido antes y como me comportaba, pero sin tomarla en serio. Así transcurrieron muchos hechos desde 2002 hasta 2007 llegando al punto en que mi vida comenzó a ser reactiva, sin ningún plan en concreto aún teniendo estabilidad laboral, estudiando una maestría, seguía teniéndolo todo, eso aparentemente me hacia feliz pero yo sabia que no lo era. El yo que veían los demás era muy diferente al que yo experimentaba, y en verdad vivía hacia el exterior, vivía una incongruencia total, pretendía ser algo que en realidad no era, todo eso era fruto de la máscara y las heridas que yo mismo me había causado. Aún dentro de esa realidad yo recordaba a Dios y lo mucho que me había dado, pero me daba miedo volver de frente y reconciliarme, mis mismos actos me hacían experimentarme indigno y no merecedor de eso que CONOCIA, y digo que conocía por que en verdad toda mi experiencia se reducía a simple experiencia del saber y el conocer, hacia cosas pero era por parecer, algunas veces lo hacia con convicción pero mi misma ceguera no me permitía en verdad tener el encuentro verdadero con Dios. En esos momentos me sentía como alguien que ha dedicado su vida a investigar y a saber más sobre alguna cuestión pero desde los libros en la biblioteca y en verdad nunca haber tenido el trabajo de campo. La cosa buena que tenía, no las valoraba por que había una parte de mí que no lo permitía. En el momento de revalorar quién era yo y lo que hacia, la mano de Dios estuvo siempre presente hablando desde mi interior, aunque a veces trataba de evadirla era siempre lo mismo “tu no eres así” “ tu sabes cual es tu camino de verdad”, tan bien desde el exterior venia la conciencia, por que Dios trabajaba con la gente que en verdad me apreciaba de una manera especial, ellos nunca me dejaron de querer y mostraban siempre su afecto y aprecio a los momentos en los que yo había podido apoyarles, y cargado con alguna de sus penas. Aunque ellos no sabían lo que estaba pasando en mi interior, contribuyeron a retomar conciencia, por que veía las capacidades que estaba malgastando. También Dios tomó alguna vez las palabras que mi Mamá me decía cuando era adolescente y me portaba mal “¿por qué no eres como cuando eras niño” “¿por qué cambias tanto?” esas palabras Dios las hacia resonar diciéndome que por qué no era como antes pues ya había sido capaz de seguirle durante algún tiempo. Estas palabras resonaron y las valoré hasta el momento en que entre tanta búsqueda, ir y venir de personas y por la amiga de una amiga llegue al grupo de jóvenes universitarios de Verbum Dei, pero yo llegue en un principio No por querer tener un encuentro con Dios o tener una experiencia con É, la verdad yo fui por que me interesaba seguir conociendo a la amiga de una amiga, pero a través de ese pretexto de seguir conociendo más a la gente, me encontré con el verdadero amigo y hermano que nunca me ha abandonado. Y después en una acampada que se llamó “A que le tiras con tu vida” se presentó la oportunidad de oro de reconciliarme conmigo mismo y con Dios, ya ahí me di cuenta del por qué muchas veces me engañaba a mí mismo yendo a confesarme y diciendo las cosas no de manera clara y con miedo. Ese Día en que reconocí en verdad que sigo siendo valioso para Dios, experimente de forma plena la misericordia de Dios a través del sacramento de la reconciliación, por que estuve dispuesto a hablar las cosas sinceramente sin miedo, cara a cara con el sacerdote y viendo en el la presencia de Dios. Al experimentarme perdonado el miedo y el sentimiento de indignidad se borro y dentro de mi sentí una paz inmensa y que el vacío, el rencor, la soledad eran poco entre tanto amor que me tenia y tiene Dios, que fue necesario vivir algunas cosas para recobrar la conciencia y valora lo que en verdad soy. Llegue a experimentar lo que Jesús decía a cada uno de los que sanaba “Vete y no peques más” y lo mejor de todo fue que él salio a mi encuentro. Esa vez reconociendo el Amor de Dios a mi propia vida, identificando muchísimos momentos en los que ha estado presente, en los que se ha manifestado en mi vida y a través de la vida de otras personas. El momento de reconocer que Dios es fiel y sigue ahí, aún en los momentos más difíciles, y que permitió que tuviera la elección de mi camino y que experimentara el volver a sus brazos y sentirme pleno, lleno de amor, en que el amor humano es pleno cuando se une al amor divino. Con este hecho experimente una verdadera transformación en mi vida y se me abrió la vista a preguntar ¿Qué es lo que quiere Dios de mi Vida? Y ahora con esa pregunta en mente sigo mi camino, reconociendo que la experiencia de su Amor es la que me da fuerza, la que me motiva y me hace valorar las cosas. Reconociendo que tomándolo en cuenta a Él que está en mi interior todo es más fácil, que con É todo lo tengo y sin el nada puedo. Perder el miedo a la vida interior y trabajar con mi conciencia fue el regalo más grande, por que ahora se que dentro de mi está escondido un gran tesoro. Que mi vida al lado de el es plena y fructífera, que debe trascender en todos los detalles de mi vida, en todos los lugares donde este, en mi casa, en mi trabajo, en mis amistades y en mis proyectos por que Dios es quien me impulsa a ser mejor y ser una persona de bien, siempre acompañada de Dios con Dios y para Él. Raul Montero Jáuregui 27 años Grupo de Profesionistas
¿Cómo transformó mi vida Jesús?
En mi vida ha habido un antes y después al conocer al verdadero Jesús. Se supone que yo desde hace tiempo decía conocer a Jesús, y saber que medio yo estaba medio cumpliendo, pero ahora he entendido que no se trata de cumplir sino de amar a Jesús, he tenido la oportunidad de conocer su verdadero rostro reflejado en mi vida, en mis tristezas y alegrías, sé que él está en todo momento cuando sufro y cuando río, he conocido a un Jesús con quien yo puedo platicar y a quien hago partícipe de mis decisiones. En un inicio parecía sólo un refugio, necesitaba aferrarme a él, en ese camino él me enseñó que no sólo cuando yo lo necesito está presente sino siempre lo ha estado y yo no me había dado cuenta, el tener momentos de oración, permitir que el me hable no ha sido fácil a la fecha me cuesta trabajo, la diferencia es que ahora sé como buscarlo, estoy convencida de que él me ha ido llamando sin que yo me diera cuenta tan fácilmente. Algo que fue fundamental para mí fue la oportunidad de ir a ejercicios de dos semanas, se presentaron algunos obstáculos sin embargo él me puso todos los medios para llegar a su encuentro. Al principio me sentí muy desubicada, inmersa todavía en los problemas de cada día, el trabajo etc., me desesperé un poco pero no desistí. La primera semana me ayudó mucho a sanar las heridas que llevaba Sal. 147 Sana los corazones destrozados y venda sus heridas… Él cuenta las estrellas una a una y llama a cada una por su nombre. Al concluir la primera semana recibía la paz y la tranquilidad que buscaba, en la segunda semana fue ya una invitación Jn 15 3-7 ustedes ya están limpios la palabra que les he dirigido los ha purificado, permanezcan en mi y yo permaneceré en ustedes… Si alguien permanece en mí y yo en él produciré mucho fruto. Esa fue la llamada: te he llamado por tu nombre para que des fruto, reconociendo también que lo poco que he hecho no ha sido por mi, sino por él, el me ha indicado el camino. Al final de los ejercicios hubo una canción que también me marcó mucho "Y serás Tú", la veo como un lema, sé que me falta mucho, pero él cambió mi camino: "Tus caminos no son mis caminos" y en verdad lo que he vivido yo sola no lo hubiera encontrado, reconozco que la felicidad no es dejar de tener problemas o que todo sea como yo quisiera, sino dejar actuar a Jesús en mí día a día. Diana Angélica Morales Grupo de Profesionistas.
“Cualquier cosa que hagáis a uno de estos pequeños, a mí me la hacéis”.
“Cualquier cosa que hagáis a uno de estos pequeños, a mí me la hacéis”.