Testimonio de un Misionero Primero que todo tengo que dar las gracias a Puebla, a toda la comunidad, por este tiempo, por la acogida que me dieron, por el recibiento, por las atenciones, cariños y cuidados. Por esta hermosa ciudad donde conocí gente tan acogedora y tan buena. Puebla, para mí, ha sido la comunidad donde se fue formando los primeros años de mi vocación de misionero consagrado Verbum Dei. Fue un tiempo muy especial porque hice mi curso de formación en esta comunidad y esto es algo que marca la vida de todo misionero, y sé que ha marcado la vida de los cinco que estuvimos allí. En este tiempo aprendí no sólo a amar al Señor, a través de la oración y de intentar darle mi corazón cada día, sino que aprendí a amarlo en una familia, que es el Verbum Dei - Puebla, con los discípulos, discípulas, discipulitos y matrimonios. También fue una riqueza muy grande contar con la presencia del curso de formación de matrimonios misioneros, me enseñaron a tener una mirada más amplia sobre el plan de Dios con la vida del hombre, sobre cómo vivir la misión, desde diferentes realidades y aprendí o más bien descubrí algo muy importante y es que contamos con el don de la Eclesialidad. Descubrí la alegría de poder trabajar juntos, como una familia, de poder construir el reino, cada rama arrimando el hombro para tener este objetivo en común. Me ayudó mucho esto y empecé a confiar y a creer en que entre varios se puede llevar una comunidad, que un matrimonio misionero, un discípulo comprometido pueden llevar un movimiento si se apoyan con las demás ramas misioneras. Ahora estoy en Guadalajara, preparándome para mis votos y cuando pregunté al Señor o le dije yo no soy digno de esto, me siento como un leproso, como el del evangelio de Lucas (Luc. 5, 12-14). Me sentía todo lleno de pecado y que no era digno de seguirle y menos como misionero consagrado, le pregunté ¿tú, de verdad, quieres? me respondió quiero queda limpio, queda consagrado, yo le contesté si tu quieres Señor, yo también, porque para tí todo es posible. Es muy significativo para mí que esta curación se haya realizado justo después de la llamada de los discípulos, en la pesca milagrosa (Lucas 5, 1-11), me sentía en el contexto porque Jesús me había llamado pero yo me sentía (era, soy y seguiré siendo) un pecador e indigno, tal como le dijo Pedro "Señor apartate de mí, porque soy un pecador"; pero Jesús me dice mira puedo curarte, puedo limpiar tu pecado y tus heridas, si quieres puedes seguirme y yo puedo consagrarte. Siento que esto mismo les dice a todos ustedes, a todos los cristianos. No tenemos que esperar a ser santos para seguirle él tiene el poder de transformar nuestra vida, dejar que él nos diga "yo te haré pescador de hombres" y a nosotros sólo nos toca ser sus instrumentos, ser fieles, permanecer en él (Juan 15, 1-5), de esta manera prodremos responder a su llamada. Doy gracias al Señor por todo lo recibido de él y de ustedes en este tiempo, espero que sigan cuidando a los profetas, que les manden, tan bien como lo hicieron conmigo. GRACIAS por todo, desde aquí estaré orando por ustedes para que sean fieles, por favor hagan lo mismo por mí. Un Abrazo su hermano Richard V.
Para mí antes de ver a Jesús en Puebla, la verdad es que venia con un poco de temor pues yo decía que allá hay mucha fe, la gente cree mucho en Dios, tienen muchas raíces cristianas, tienen muchos medios para crecer como católicos. Yo en realidad no quería venir yo le decía a Dios “A mi mándame a un lugar difícil de evangelizar, donde la gente sea opuesta al evangelio, para hacer que crean, para dar ahí la vida y entregarme totalmente ahí”. Y él solo me decía “Tú solo confía en mí. Esta bien tu deseo de dar la vida, pero ahora se necesita otra cosa, no solo este impulso de dar la vida, si se necesita llegar a todas las personas, pero en especial a los hermanos en la fe Gal. 6,10. Por eso entendí que se trataba más bien de cuidar a la gente que ya tiene tiempo, a los apóstoles. Entendí de buscar el bien, la fe, la esperanza y la caridad a los que ya conocen a Cristo. También para mí era algo novedoso el estar en el apostolado, porque yo antes no sabía de la misión en la práctica, pues estuve estudiando durante cuatro años en Guadalajara, si era un estudio de la misión, pero sólo tenia las teorías y me ayudó mucho el observar a la gente y ver como Dios pasa a través de sus vidas. Y una vez llegado acá, me encontré con la novedad de que en la eclesialidad había chavos, chavas, matrimonios, niños etc. Pues yo solo había estado realizando la misión con un grupo especifico de personas. Así que para mi fue un aporte de la comunidad de Puebla a mi vida misionera. También fueron momentos muy gratos con los jóvenes porque veo que no tienen límites para realizar la misión. Recuerdo una vez que para hacer la primer acampada como no teníamos dinero nos fuimos a buscar botes de aluminio para juntar $ para la acampada, yo nunca había realizado esto, pero esta vez lo hicimos. Veo que los jóvenes pueden hacer muchas cosas solo les hace falta un poco de orientación y a Jesús en su corazón. Después me gustó mucho ver el proceso de dos chavos, los conocí desde antes de que fueran a la acampada, asistieron a la acampada, perseveraron y ahora fueron a una semana de ejercicios es muy grandioso ver el crecimiento de ellos en la fe. También otra experiencia que me llevó es que estando en Puebla recibí los primeros ministerios el acolitado y el lectorado que los considero como un regalo de Dios al confiarme este ministerio, es para mi un servicio a la comunidad de dar a Dios en la Eucaristía y de leer su palabra. También aprendí mucho a gastar la vida y aprendí que “Uno gana según arriesgas” Es decir ganas mucho si arriesgas mucho, claro en la misión de Jesús y si uno va perseverando en la oración y en la predicación aún cuando no sienta bonito o cuando los sentimiento no acompañan en la predicación y nos dejamos guiar por la voluntad de Dios. Tuve una pequeña experiencia de humillación en una de las colonias que están cercanas a la parroquia de San Aparicio pues intentamos hacer una convivencia un domingo y no salió, creo que fue fallo mío porque no me puse a animar a la gente en el momento adecuado pero el intento lo hicimos, en realidad buscamos levantar un grupo y hubo poco fruto. Pero a hora veo como un retoño de esos deseos del grupo en otro lugar en Aparicio a surgido un grupo que se llama “Vendaval” le echan muchas ganas, están muy animados y fueron a los ejercicios espirituales, yo me doy cuenta de que Dios cuando ve que una semilla se entierra y muere da mucho fruto Jn 12,24. Por eso decía que uno gana según su inversión. Pues veo que ellos se entregan pero a la vez veo que también son fruto de que nuestra entrega. Por eso entendí si apuestas mucho, ganas mucho, aunque de momento no veas nada pero a su tiempo dará fruto. Bueno ahora estoy muy feliz como una lombriz. Pues veo que Jesús trabajó mucho en mi, ahora el fruto que experimento es de más confianza en Dios, pues él inicio la buena obra y la llevó hasta feliz termino, este es le fruto de creer más en Él. Solo deseo seguir amando más a Jesús en la Eucaristía, deseo seguir dando su Palabra a tiempo y a destiempo y a la vez de seguir formándome en ella, con ganas de seguir formando más apóstoles para Cristo, o mejor seguir perfeccionando el hacer la misión. Me voy con mucha felicidad y alegría de colaborar en la obra de salvación. Con gran amor a la Trinidad y María deseo seguir consagrándome para dar fruto. Testimonio de José Luis Rodríguez "Chepe"
Votos Perpetuos – La Alianza de Amor… “Con este vivo deseo y decidida determinación, libre y voluntariamente, quiero, Trinidad Santísima, ante mis Responsables, familiares y amigos, sellarte con votos esta alianza de amor a Ti y a la Iglesia a favor de mis hermanos, todos los hombres y hago profesión perpetua de los votos de pobreza, castidad y obediencia, siguiendo las Constituciones de la Fraternidad Misionera Verbum Dei.” En mi retiro de preparación para la profesión de los votos, este párrafo de la Formula de Consagración me llamaba la atención. Que el contexto de hacer los votos es la alianza de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo conmigo y yo con Él. Me ayudaba muchísimo orando sobre el sentido de hacer los votos, primero, en una manera personal, y también en la manera comunitaria o pública. Recibí el bautismo cuando tenía veintiún años, y en aquel tiempo, nunca pensaba que este sacramento me llevaría hasta este punto de mi compromiso con Dios. Pero, lo que me da mucha familiaridad y gozo es, que el Jesús que conocía en mi primera participación en la Eucaristía, hace doce años, es el mismo Jesús que encontré en la celebración de los votos este 20 de Septiembre. En el retiro, entendía que mi consagración es precisamente la vivencia plena de mi consagración bautismal y la concreción de mi vida de fe. Recordando mi primer encuentro con el Verbum Dei, me encantaba muchísimo experimentar que la fe es algo tan real y concreta en la vida. En las palabras de San Pablo, “la vida que yo vivo ahora, la vivo de fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.” Yo experimentaba que la vida es tan distinta, si la vives con fe o sin fe, con el amor de Dios o sin este amor. Entonces, los votos eran esta confirmación, de parte de la Trinidad, de su amor eterno e incondicional; y de mi parte, su aceptación. Todo este tiempo antes de los votos (9 años) ha sido, para mí, un camino largo de discernimiento. Además del carisma específico, era un discernimiento sincero del estado de vida y la manera de vivir con Dios y la misión con ésta familia misionera. Era un camino de reconocer ésta llamada específica del Señor a mi vida, y tal vez, más que nada, de aprender como apreciar y aceptar profundamente esta vocación y sus concreciones en mis relaciones con mi familia, mis amigos, mis hermanos y hermanas en la fraternidad, en la Familia Verbum Dei y en la Iglesia. Es una cosa reconocer la llamada de Dios, pero es otra cosa saber como vivirla con amor. “Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos.” (Juan 15,13) Esta cita es la que me ha llevado en todo este camino de conocer la vocación. La amistad es algo muy importante para mí, y lo que me ha costado es aprender como orientar todas mis amistades según el amor de Dios, un amor que es aún más grande y que es eterno. La vocación, he descubierto, no es tanto de hacer cosas grandes, sino de tener un amor que es más grande. Y la vivencia en la fraternidad me ha enseñado qué es la amistad y el amor – Jesús entre nosotros. Sencillamente, la consagración es una vida enfocada en Cristo y en su amor, y la vida fraterna es Cristo, que nos acompaña a crecer en caridad. Sinceramente, el camino de concretar la vivencia de este estado de vida no ha estado muy fácil ni suave para mí. Me ha exigido una constante búsqueda interior (en la oración) y exterior (en la manera de vivir en la fraternidad) para apreciar el tesoro de la vocación. Es falso decir que me sentía siempre consolado en ella; pero también, es falso decir que la vocación no es el don más grande que he encontrado en mi vida. ¡Es Dios mismo que tú posees en la consagración! y es Él mismo que te va ayudando para vivir la vocación con humildad y generosidad. He hecho un compromiso definitivo con Dios y con la Fraternidad: matrimonios, misioneras y misioneros. La presencia de todas las ramas de la Fraternidad en nuestros votos fue un regalo muy grande para mí. Me dio un sentido más eclesial de la Fraternidad. Y en estos días, después de hacer los votos, me esta dando cuenta que ésta pertenencia exclusiva a Dios es también una pertenencia exclusiva a la misma Fraternidad, aunque nuestra dedicación es para el bien de toda la Iglesia. Pero, mi primer compromiso es a la Fraternidad, a sus miembros, aquellos que han hecho los mismos votos de toda la vida. Ésta es la consciencia más nueva en mí…como un nuevo marido que se da cuenta, de repente, que ya no esta tan libre en sus relaciones; pero precisamente para vivir en función del Amor que ha elegido a dedicar toda su vida, uno tiene que optar a someterse la libertad y ser su “esclavo”. ¡Que misterio del amor! pero él es el primero que lo hizo… ¿Quién es más loco? ¿Quién gana más? ¿Él? No, yo. Elegimos el tema de los mártires coreanos porque la Iglesia coreana es la única que era fundada por laicos. Su ejemplo de ellos nos muestra que lo importante no es la consagración religiosa, sino la consagración vivida. Estos mártires entregaron sus vidas por su fe y para edificar la Iglesia, y me dan un amor y sentido de pertenencia muy cercanos a la Familia Misionera Verbum Dei. ¿Qué es el significado de nuestra Familia en el mundo? Dios sabe que somos fermento para todo el mundo si vivimos nuestra consagración con el mismo espíritu. Me siento muy privilegiado participar en el proyecto que el Señor tiene de ésta familia misionera. Pido la gracia de Dios para vivir con fidelidad y celo la consagración que comparto con toda la Familia.
Mi nombre es Darwin Capuras. Soy de Filipinas y uno de los que hicieron sus votos perpetuos en 20 de Septiembre 2008 en la fiesta de los Mártires Coreanos aquí en la colonia de San Aparicio, Puebla. Quiero compartir mi experiencia con Dios durante aquellos días. El primer de todo, yo quería agradecer mucho a Dios por el don de los votos perpetuos. El es quien que es digno para este agradecimiento sobre todos porque durante los años, El fue que inició este proceso de cautivación, seducción, y formación de mi corazón para que al final, pudiera decir “SI” a El y entregar mi vida perpetuamente. Desde el primer momento de la llamada hasta los años de formación, El estaba apoyándome a caminar pasos más profundos cada día. Desde aquí, recuerdo las palabras en Ósea que dicen, “Fui yo quien enseñé a andar… y lo tomé en mis brazos.” (Óseas 11:3) “…fui para ellos como quien levanta un niño hasta sus mejillas o se inclina hasta él para darle de comer.” (Óseas 11:4) “…si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede contradecirse a si mismo. (2Timoteo 2:13)” La semana antes de la celebración de los votos, fuimos a un retiro exclusivo solo para nosotros tres para preparar este gran evento de nuestra vida. Fueron 4 días en total en la Ermita del Silencio cerca del Popocateptl. Fue para mí una experiencia de renovación de la experiencia con la misericordia de Dios a mi vida. Él nunca olvida a sostenerme con mucha fidelidad mi “SI” que hice desde principio y mi deseo a estar con él. El lo hizo real todo. El me dijo en una de mis oraciones, “Recuerdas que…con amor eterno te amo (Jeremías 31:3). Mi amor a ti es para siempre. ¡Cuando te dije Te amo, es para siempre! Mi llamada es eterna.” “Recuerdo siempre tu deseo a ser santo. Lo guardo siempre en mi corazón. Nunca lo ha olvidado de mi mente. Por eso, entregué todo para tu puedes ser uno. Quería que tu siempre estas feliz y cumples este deseo que conocía de ti desde el principio. Te conozco y como estabas feliz conmigo.” “Recuerda estas palabras, Si alguien quiere servirme, que mi siga;(Juan 12:26) Te desposaré conmigo para siempre Te desposaré en justicia y en derecho, En amor y en ternura: Te desposaré en fidelidad, y tú conocerás al Señor. (Óseas 2:21-22) Durante la celebración, Había tenido miedo como vivir fielmente después de los votos. Estuve con mucha hambre y sed a recibir el Espíritu Santo para que él me guía a vivir estos votos. En el mismo día, recibí el gozo y la paz y me aseguró que él va a acompañarme como él me ha acompañado desde principio. Él me mostró que mucha gente va a formar parte de esta consagración. Me puse casi a llorar cuando estuvimos pidiendo todos los santos y durante la firma porque me sentí que Dios me aceptó otra vez a través de los Santos, la familia Verbum Dei, y también con mi familia en Filipinas que estuvieron viendo toda la celebración aun cuando no pudieron venir. “Con cuerdas de ternura, con lazos de amor, los atraía…(Óseas 11:4)” El mensaje que recibí también este día fue que mi consagración es para ayudar la profundización de la consagración de esta familia donde Dios me envió. Como dice en el Evangelio de aquel día, “Por ellos yo me consagro a ti, para que también ellos se consagren a ti, por medio de la verdad.”(Juan 17:19) Quiero agradecer mucho a aquellos que estuvieron trabajando y entregando sus vidas durante esta celebración especialmente con la Familia Verbum Dei aquí en Puebla, las familias aquí en Aparicio y mis hermanos en el Curso. Gracias también por los que vinieron lejos – los papas de Iwao y Michael y los de otros estados de México. Gracias por esta oportunidad a compartir mi experiencia. Vamos a continuar juntos en la viña del Señor como fermentos para todo el mundo. Testimonio de mis Votos Perpetuos